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El Islam detalla las normas del matrimonio y sus condiciones, así como los derechos de ambos cónyuges, para garantizar la continuidad y estabilidad de esta relación y formar una familia exitosa, en un hogar donde los hijos crezcan en la rectitud, estabilidad emocional y prosperidad en todos los ámbitos de la vida.   Estas son algunas normas relativas al matrimonio: El Islam pone condiciones a los dos contrayentes para que su matrimonio sea válido. Las condiciones para la esposa: Debe ser musulmana o de la gente del Libro (judía o cristiana) creyente en su religión; aunque el Islam nos insta a buscar una esposa que sea religiosa y preferentemente musulmana, puesto que será la madre que educará a nuestros hijos en la rectitud y el bien. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Cásate con la mujer religiosa y serás feliz” (Al Bujari, 4802; Muslim, 1466). Que sea decente y casta, puesto que es ilícito casarse con una mujer conocida por ser promiscua y obscena, tal como dijo el Altísimo: “Y [se les ha permitido casarse con] las mujeres recatadas de entre las creyentes y las recatadas de entre aquellos que recibieron el Libro antes que ustedes [judíos y cristianos]” (Corán 5:5). Que no sea una mujer pariente, de la familia del pretendiente, de las que le son ilícitas para casarse de forma permanente, tal como se explicó anteriormente (ver página 205). Las condiciones relativas al esposo: Es requisito indispensable que el cónyuge sea musulmán; el Islam no permite que la mujer musulmana se case con un no musulmán independientemente de su religión; de la misma forma, el Islam aconseja a la mujer que acepte casarse con el pretendiente si cumple estas dos características: Rectitud en los principios religiosos. Buen carácter. Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Si un hombre de buena espiritualidad y buen carácter pide en matrimonio a su hija, acéptenlo” (At-Tirmidhí 1084 e Ibn Máyah 1967). Los Derechos de los Cónyuges El Islam garantiza a los cónyuges sus derechos, y los invita a llevar a cabo todo lo que favorece la relación y la fortalece; de la misma forma, la responsabilidad matrimonial y familiar es compartida, y no se debe exigir al cónyuge lo que está fuera de su capacidad. Dijo Allah, el Altísimo: “Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos” (Corán, 2:228). La generosidad y la paciencia son necesarias para una vida familiar estable. Los derechos de la esposa: La manutención y el hogar:  El hombre tiene que mantener a su familia con generosidad. El marido tiene la obligación de mantener a su esposa, alimentarla, vestirla y cubrir sus necesidades, así como ofrecerle un hogar digno donde vivir, aunque la esposa fuera rica. El importe de la manutención: Depende de los ingresos del marido, sin ir a ninguno de los dos extremos, ni la tacañería ni el derroche. Dijo Allah: “Que el pudiente la mantenga según sus medios; y aquel cuyo sustento sea limitado, que lo haga acorde a lo que Allah le haya proveído” (Corán 65:7). Esta manutención no puede ser un medio para que el marido se jacte de ello ante su mujer o un motivo para humillarla, sino que se debe cumplir con honestidad y modestia, puesto que es un derecho de la esposa. Mantener a la esposa y a la familia tiene una inmensa recompensa en el Islam. Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Quien mantiene a su familia y es sincero en su deber, es como si hiciera una caridad” (Al Bujari, 5036; Muslim, 1002); y dijo: “Ciertamente, quien da una caridad por Allah será recompensado por ella, incluso poner un bocado en la boca de su esposa” (Al Bujari 56; Muslim, 1628). Quien no mantiene a su esposa y familia o lo hace con negligencia, teniendo la capacidad de hacerlo correctamente y satisfacer sus necesidades, comete un pecado gravísimo. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Es demasiado grande el pecado de quien es negligente en la manutención de su esposa y familia” (Abu Dawud 1692). La buena convivencia: Consiste en la exquisitez de los modales, el cariño, hablar con dulzura, tolerar los errores y las falencias humanas de las que ninguna persona se libra. Dijo Allah: “Traten bien a sus mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas les disgusta, es posible que Allah haya decretado a pesar de esto un bien para ustedes” (Corán 4:19). Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El más perfecto de los creyentes es el que mejores modales tiene, y el mejor de ustedes es quien mejor se comporta con su mujer” (Attirmidhí 1162). Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El más perfecto de los creyentes es el que mejor carácter tiene y es más cariñoso con su mujer” (At-Trmidhí 2612 y Ahmad 24677). Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El mejor de ustedes es quien mejor trata a su mujer, y de entre ustedes yo soy quien mejor trata a sus mujeres” (At-Trmidhí 3895). Un compañero preguntó al Mensajero de Allah: “Oh, Mensajero de Allah, ¿qué derechos tienen nuestras esposas sobre nosotros?” Le respondió: “Que la alimentes como te alimentas, que la vistas como te vistes, que no le pegues, que no la insultes y no la dejes, abandonando el hogar” (Abu Dawud 2142). La comprensión y la paciencia: Es necesario tener en cuenta la naturaleza de la mujer, que es diferente a la del hombre; procurar ver la vida desde sus diferentes ángulos, puesto que sólo Allah es perfecto, por lo que hay que ser pacientes y positivos, y así podremos ver el lado bueno de nuestro cónyuge. Dijo Allah: “Y no olviden lo bueno que hubo entre ustedes; ciertamente Allah ve lo que hacen” (Corán 2:237). Y dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El creyente no detesta a su esposa creyente; si le disgusta de ella algún comportamiento, seguramente le complacen otros” (Muslim 1469). El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) insistió mucho en el cuidado de las mujeres, en tratarlas con excelencia, y tener en consideración su naturaleza emocional y psicológica, que es diferente a la del hombre. Esta diferencia es la razón de la complementariedad en el matrimonio y la familia, y nunca debe ser tomada como una razón de burla o desprecio. Dijo el Profeta: “Les aconsejo el buen trato a las mujeres. La mujer ha sido creada de una costilla curva que no ha de enderezarse; si disfrutas de ella es porque la aceptas como es, porque si quieres enderezarla la romperás, y romperla significa el divorcio” (Al Bujari, 3153; y Muslim, 1468). Dormir con ella en la casa: Es deber del marido pasar la noche en casa con su mujer. Defenderla porque es su honor: Cuando un hombre se casa, su mujer se convierte en su honor y su dignidad, por lo que tiene que defenderla hasta la muerte. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Quien muere defendiendo a su mujer muere mártir” (At-Trmidhí 1421 y Abu Dawud 3772). No difundir los secretos de alcoba: No le está permitido al marido difundir la intimidad de su mujer ni divulgar su vida privada frente a la gente, tal como dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Entre la gente más deshonrada y de peor posición ante Allah en el Día del Juicio, está el hombre que tiene intimidad con su mujer y luego divulga sus secretos entre la gente” (Muslim 1437). Está prohibido maltratar a la mujer: Para solucionar los problemas en el matrimonio el Islam puso reglas: El diálogo, el buen consejo y la persuasión son los métodos para solucionar los problemas y desacuerdos. En caso de no servir lo anterior, puede retirarse la palabra por un máximo de tres días. Si no da resultado, se puede entonces abandonar el lecho sin abandonar la vivienda. Dijo Aisha (que Allah esté complacido con ella): “El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) jamás le pegó ni lastimó a una mujer ni a un sirviente. Sólo combatía en la guerra por la causa de Allah”. Enseñar y aconsejar: El marido tiene que aconsejar a su mujer y a su familia y ayudarlos a alcanzar el Paraíso protegiéndolos del Fuego, exhortándolos con el ejemplo a hacer el bien con delicadeza, y disuadirlos para alejarlos de lo prohibido y lo perjudicial. También la esposa debe aconsejar el bien a su marido y proporcionar a los hijos la educación correcta; dijo Allah, el Altísimo: “¡Oh, creyentes! Guárdense a ustedes mismos y a sus familias del Fuego” (Corán 66:6). Y dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El hombre es responsable de sí mismo y de su familia, y será preguntado por ello” (Al Bujari, 2416; y Muslim, 1829). Cumplir las condiciones puestas por la mujer:  El hombre debe cumplir con las condiciones solicitadas por su esposa en el contrato de matrimonio. El marido debe cumplir con las condiciones legítimas que la esposa hubiere puesto en el contrato matrimonial y que él haya aceptado para casarse con ella, como cuál sería el tipo de vivienda, la manutención, etc.; su cumplimiento es muy importante puesto que el contrato matrimonial es un pacto sagrado, ya que dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El pacto que más se ha de cumplir son las condiciones por las cuales se celebró el matrimonio” (Al Bujari 4856; Muslim, 1418). Los derechos del marido: Ser obedecido en la bondad: Allah ha hecho al hombre responsable por su esposa y será preguntado por ella, por su cuidado y manutención, al igual que los gobernadores serán preguntados por sus pueblos; y ello es por las características que puso en él como hombre y por las obligaciones morales y financieras de las que es objeto. Dice en el Corán: “Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas] que Allah ha puesto entre ellos, y por su obligación de mantenerlas con sus bienes” (Corán 4:34). Permitir al marido disfrutar con ella: El marido tiene derecho a disfrutar de su esposa y tener relaciones sexuales; por ello, es recomendable que la esposa se engalane; si la mujer no responde al deseo de su marido sin una excusa legítima, como la menstruación, el ayuno obligatorio o una enfermedad, habrá caído en una grave falta y cometido un gran pecado. Dijo el Profeta de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Si el marido pasa la noche enojado con su esposa porque ella ha rechazado su deseo de mantener relaciones sexuales, los ángeles la maldicen toda la noche hasta el amanecer” (Al Bujari, 3065; Muslim, 1436). No permitir que ingresen a la casa aquellas personas que le desagradan al esposo: El marido tiene derecho a vedar a las personas que le desagraden, y que éstos no puedan entrar a su casa. Dijo el Profeta de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “La esposa no debe realizar ayuno voluntario en presencia de su marido ni permitir la entrada de nadie a su casa, excepto con su permiso” (Al Bujari 4899). No salir del hogar si no es con su conocimiento: Es un derecho del esposo que su esposa lo consulte antes de salir del hogar, ya sea para una situación en particular o para cosas generales, como su trabajo o sus necesidades. Que la mujer atienda a su marido: Es recomendable que la mujer atienda a su marido con bondad y buena predisposición, como hacerle la comida y otros de los asuntos propios del hogar. Tweet

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El Matrimonio en el Islam | Guía para el nuevo musulmán, busco mujer de 20 a 35 anos

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah Comunidad Musulmana Ahmadía Internacional Musulmanes que creen en el Mesías, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as) Menu Temas Horario de Salat Preguntas Comunidad Musulmana Ahmadía Internacional ¿Qué es el islam? 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El matrimonio estructura la unidad básica de la sociedad humana y establece las bases de la familia. A las familias que disfrutan de buena salud se les requiere la preservación de la raza humana. Por lo tanto, Dios ordena a los creyentes el matrimonio para su beneficio moral, espiritual, social y psicológico. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:             “El matrimonio es mi precepto y mi práctica. Los que no siguen mi práctica no son de los míos”.             “Cuando un hombre se casa, ha completado la mitad de su religión”.             El segundo Jalifa (sucesor) del Mesías Prometido ha definido el papel del matrimonio como el cumplimiento de nuestras obligaciones hacia el prójimo, las cuales nos ayudan a acercarnos aún más a Dios. Afirmó:             “Es nuestra obligación comprobar que este deber se respeta y se asume fielmente.” Conlleva una gran responsabilidad tanto para el hombre como para la mujer,pero son escasas las personas que se dan cuenta de ello, y cuando lo intentan, lo hacen de modo inadecuado. La ley islámica se distingue por dos conjuntos de reglas. Uno pertenece al mismo Dios y el otro, a los seres humanos. El matrimonio, por lo tanto, pertenece a la segunda categoría y debe considerarse como su máximo defensor. La ley islámica es la que más lo incentiva, pero hay mucha gente que parece no entenderla (la ley), ni intenta beneficiarse de ella totalmente. Su caso es como el de un bebé que desea cambiar un diamante precioso por una simple moneda. Mi deseo es que la gente se percate de la importancia del matrimonio”. Como puede comprobarse, el matrimonio es una empresa seria para un musulmán. Sin embargo, experimentará gozo espiritual, emocional e intelectual si sigue la guía de Dios y Su Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) en las relaciones familiares y matrimoniales, desde la elección de la pareja hasta la resolución de los problemas matrimoniales. Descubrirá un sistema organizado en que las estructuras viables, las responsabilidades, los papeles y las metas guían a la persona; en el que el control y la armonía proporcionan una seguridad para ambas partes de la familia. El Islam nos presenta lo ideal, y su consecución depende de las acciones de cada miembro de la familia. El Objetivo del Matrimonio en el Islam Según se deduce de lo expuesto, el matrimonio no es un capricho ni algo liviano para los musulmanes. Dios ha prescrito el matrimonio para los creyentes por tres razones básicas. Éstas son:  Permitir que el hombre y la mujer vivan juntos y experimenten amor y felicidad dentro de la ley islámica. Tener descendencia y proveerla de un entorno equilibrado y virtuoso para su educación. Proporcionar una unión legal que salvaguarde a la sociedad de la depravación moral y social.  Los dos primeros puntos son explícitos; ambos tienen en cuenta las necesidades naturales de los seres humanos. El tercer punto, se aparta de la cuestión individual y se centra en el matrimonio como el instrumento más importante para crear una sociedad ideal. ¿Cómo se puede alcanzar esto en el matrimonio? En primer lugar, uno de los valores más importantes del Islam es la castidad, es decir, la pureza de ambos sexos en la sociedad. El Islam considera al matrimonio un medio por el que los instintos y necesidades del hombre (tanto físicos como emocionales) son controlados y satisfechos al mismo tiempo. El Islam no permite la satisfacción incontrolada y desinhibida de los deseos físicos. El adulterio y la fornicación son pecados graves. Un musulmán no puede dirigirse simplemente a cualquier mujer y satisfacer sus deseos físicos; ha de hacerlo a través del contrato legal del matrimonio, que conlleva responsabilidades adicionales, obligaciones y deberes respecto a la familia para el resto de su vida. El resultado de esta restricción es la creación de una sociedad con una moralidad protegida. De hecho, el Santo Corán menciona el contrato del matrimonio (nikah) con la palabra ihsan, que significa fortaleza. El hombre que contrae matrimonio es muhsin, es decir, el que construye una fortaleza y la mujer que contrae matrimonio es muhsinah, es decir, quien se dirige hacia la protección de esta fortaleza, con el fin de protegerse a sí misma y su moralidad. Conducta Prematrimonial Hasta aquí ha quedado claro que el Islam no permite las relaciones sexuales, ni siquiera los actos preliminares del amor físico fuera del matrimonio. Permanecer sexualmente inactivo y casto antes del matrimonio constituye un mandamiento muy importante del Santo Corán. El adulterio, la fornicación y las relaciones íntimas secretas con el sexo opuesto constituyen un fallo moral grave condenado enérgicamente con los términos más severos por el Islam. Esta prohibición incluye citas amorosas, amores secretos y una convivencia íntima experimental. Al ser considerados pecados graves, acarrean severas penalizaciones. (Véase el Santo Corán, 24:3-4) Como ya se ha expuesto en el apartado segundo, el Santo Corán nos ofrece los medios para preservar la castidad. Ordena a los hombres y mujeres creyentes que se abstengan de contemplarse mutuamente, de tal forma que lleguen a la atracción sexual. También, les ordena abstenerse de escuchar flirteos y diálogos tentadores, así como evitar ocasiones que puedan conducir a las tentaciones. El ayuno, la dieta y el ejercicio también ayudan a controlar las pasiones y a preservar la castidad. La Selección de la Pareja y los Matrimonios Concertados Uno de los factores claves en la creación del matrimonio, es sin duda, la elección de la persona adecuada con quien compartir el resto de la propia vida. El Islam también ofrece orientación a este respecto. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:             “Algunas personas se casan por la belleza, otras por rango y otras por la riqueza, pero tú debes casarte con una mujer buena y piadosa”.             La piedad o la bondad moral es la cualidad más importante que se ha de buscar en la pareja potencial. Si ambos esposos son piadosos, alcanzarán todos los aspectos del matrimonio por temor a Dios, logrando la prosperidad. Otros factores a tener en cuenta en la selección de la pareja son: la posición de la familia, la edad, la educación y el interés. La oración es también un instrumento esencial para la elección de una pareja futura. A los musulmanes se les enseña la oración de Istijara para buscar la ayuda de Dios a la hora de tomar esta importante decisión. Teniendo en cuenta estos preceptos, los matrimonios entre musulmanes son generalmente concertados, y cuentan con el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Los padres o tutores conciertan el matrimonio de sus hijos cuando éstos alcanzan una edad y un nivel de madurez adecuados. Para quien ya ha sido educado en la sociedad occidental, esta idea será difícil de aceptar en un principio. Pero este método de selección de pareja ha sido adoptado durante siglos y ha producido matrimonios estables y felices. Una comparación entre las cifras de divorcio entre la sociedad occidental, donde el noviazgo es habitual, y las sociedades islámicas, demuestra claramente que los matrimonios concertados son más duraderos y más seguros.             La razón de esto es que los padres o tutores conocen mejor que nadie la personalidad de sus hijos e intentan escoger la pareja más compatible. Cuando un hombre y una mujer conciertan una cita, existe el peligro de que las pasiones temporales puedan ofuscar su razón y juicio. Contraen matrimonio a causa de la atracción física solamente y encuentran incompatibilidades mutuas cuando ya es demasiado tarde. La atracción física o “el enamoramiento” pueden desvanecerse rápidamente ante otros problemas y desembocar en la insatisfacción y en una separación eventual. Por el contrario, en un matrimonio concertado, la atracción física juega un papel de menor importancia y las parejas no se casan con la misma expectativa de “amor romántico”, sino considerando el matrimonio una asociación en la que ambos han de hacer sacrificios personales y esforzarse por complacer a su pareja. El incremento gradual del respeto, confianza y afecto crea, por lo general, un lazo entre el marido y la mujer que es más sólido y duradero que el que se apoya en la atracción física solamente. Ningún matrimonio puede ser concertado ni acordado sin el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Sin embargo, la mujer necesita un tutor o representante para tal acuerdo. La razón es salvaguardar sus derechos y preservar su modestia. El Islam permite tanto al hombre como a la mujer verse y conversar mutuamente antes del matrimonio, con un testigo presente en estas reuniones. Si una mujer acaba de aceptar el Islam y sus padres no son musulmanes, ha de intentar procurarse un tutor para sí misma si desea contraer matrimonio. Esto se puede realizar por elección personal o, aceptando la recomendación de la autoridad de la Comunidad. El tutor, que ha de ser varón, es responsable de la protección de los derechos legales, religiosos, sociales y matrimoniales de la novia. Si se precisa de algún consejo prematrimonial, el tutor actúa como consejero o intermediario. El departamento matrimonial del Movimiento Ahmadía posee una base de datos de hombres y mujeres aptos para el matrimonio, que proporciona información sobre las personas áhmadis incluidas dentro de la categoría (edad, etc.) que interesa a determinada persona. Si alguien en cuestión se muestra interesado, ha de inquirir al presidente de su Comunidad local cómo contactar con el secretario del departamento matrimonial para incluir su nombre en la base de datos. Por supuesto, toda la información es estrictamente confidencial. Prohibiciones Relativas al Matrimonio Dios ha impuesto prohibiciones relativas al matrimonio, así como otras prescripciones sobre las relaciones entre el hombre y la mujer.  Al musulmán no se le permite contraer matrimonio con ciertas personas. Se mencionan en el Santo Corán (véase 4:24), e incluyen a la madre, el padre, la hermana, hermano, tías, tíos, sobrinos y sobrinas. Sin embargo, a los  musulmanes se les permite contraer matrimonio con sus primos. Existen además otras relaciones matrimoniales prohibidas. Por ejemplo, un hombre no puede casarse con su hija adoptiva si ha cohabitado con su madre biológica. Tampoco puede casarse con dos hermanas al mismo tiempo. (Véase Santo Corán, 4:23) El Islam también clarifica con quién debe casarse un musulmán en lo respectivo a su religión. El matrimonio con idólatras está totalmente prohibido (véase S. Corán, 2:222) para ambos. Sin embargo, al hombre se le permite contraer matrimonio con una mujer “de la gente del Libro” (es decir, quienes siguen una Escritura revelada), aunque no se considera recomendable. Aparte de esto, ha de tenerse en cuenta que el Mesías Prometido (la paz sea con él) limitó la categoría de “Gente del Libro” a las mujeres cristianas y judías. También, prohibió a las mujeres áhmadis casarse con hombres no áhmadis. El motivo de ello es evidente: a la mujer no se le permite casarse con alguien que profese otra fe, pues al vivir en el hogar, ambiente y entorno de su marido, ella y sus hijos quedan expuestos a la cultura y entorno no áhmadi y no musulmán. Esto le acarreará grandes dificultades a la hora de permanecer firme en su propia fe y educar a sus hijos como musulmanes. Por el contrario, un hombre puede influenciar más fácilmente a su esposa y atraerla hacia el estilo de vida islámico. La Ceremonia Matrimonial Islámica Existen ciertas condiciones para que un matrimonio sea legal:  El hombre y la mujer deben dar su consentimiento voluntario antes de que se éste se realice.  El matrimonio debe hacerse público, con dos testigos por parte de cada uno, presentes en la ceremonia. El Islam no permite matrimonios secretos. Los tutores del novio y la novia deben estar presentes en el Nikah (ceremonia matrimonial). El novio tiene la opción de estar o no estar presente. La dote (mehr) es un regalo obligatorio del marido a la mujer. (Véase Santo Corán, 4:25). Esta suma de dinero debe ser proporcional a los medios del marido. La cantidad de la dote se anuncia en el momento de la ceremonia matrimonial y se puede entregar en un solo pago o en varios. Una vez que se ha entregado, es propiedad de la mujer que puede administrarlo como le plazca. La cantidad debe ser acordada por ambas partes. La auténtica ceremonia matrimonial (nikah) la dirige una autoridad islámica legal, por ejemplo, el misionero o el Presidente de la Comunidad. El procedimiento de la ceremonia religiosa es en sí misma simple. El contrato es legal después de cumplimentarse los formularios del nikah, y tras anunciarse públicamente la ceremonia en presencia de testigos. La persona que oficia la ceremonia del nikah recita el sermón que fue pronunciado por el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) y pide el consentimiento de ambas partes. Esto va seguido de una oración. (Véase el libro de “La Oración Musulmana”). Las parejas deben obtener un certificado legal de matrimonio, así como otros requerimientos que exija la ley del país en que residen. En algunos Estados americanos la ley exige que la persona que oficia el nikah esté inscrita en el  Registro Civil. En tal caso, la celebración de los ritos es suficiente para legalizar el matrimonio. De no hallarse inscrita, la pareja deberá celebrar una ceremonia civil previamente a la ceremonia religiosa, que se realiza, por lo general, en el Registro Civil. El guardián o tutor de la novia debe asegurarse de que se cumplen todos estos requisitos, para que los derechos de la novia estén protegidos legal y civilmente. La tradición (sunnah) del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) requiere que se ofrezca una recepción a la novia (walima) después del matrimonio para celebrar su consumación. Ésta es la parte obligatoria de la ceremonia matrimonial y debe celebrarse de acuerdo con los medios del marido. El presente Jalifa ha reconocido la necesidad de la hospitalidad, pero ha amonestado a los musulmanes sobre la extravagancia en las relaciones matrimoniales. Relaciones entre Marido y Mujer en el Matrimonio De nuevo, el Islam nos ofrece orientación sobre cada aspecto de la vida familiar. El papel del marido y la mujer queda definido claramente, de tal forma que cada uno es consciente de sus obligaciones. El Islam considera el matrimonio como una sociedad entre dos personas, mediante la cual pueden obtener el agrado de Dios a través de la cooperación mutua, confianza, respeto y fidelidad. Si se cumplen las siguientes pautas establecidas por Al-lah, se disfrutará de una convivencia satisfactoria.  A cada cónyuge se le ha asignado un papel determinado. Dios dice en el Santo Corán:             “Él dijo: “Nuestro Señor es Quien dio a todo su forma correcta y después lo guió a su función adecuada’”. (20:51) Por consiguiente, al hombre se le ha asignado el trabajo fuera del hogar como responsable de la familia debido a su superior fuerza física y aptitud  psicológica. Del mismo modo, al estar la mujer más capacitada psicológicamente y emocionalmente para la crianza de sus hijos, se le asigna la responsabilidad de su crianza y el cuidado del hogar. Para asegurar que la relación de la pareja discurra en armonía, se ha concedido autoridad a uno de ellos. Dios ha encomendado al marido el papel de tutor sobre su esposa. (Véase el Santo Corán, 4:35). Esto no le da derecho a dominar a su esposa o abusar de ella en modo alguno. Quiere decir simplemente que es responsable de su bienestar y que ha de emplear sus ganancias para mantener  a su familia. En su lugar, se espera obediencia por parte de la esposa. El respeto mutuo y la cooperación son esenciales para una buena relación entre el marido y la mujer. Dios dice:             “Ellas son una vestidura para vosotros y vosotros una vestidura para ellas…” (Santo Corán, 2:188) De igual forma que la vestidura sirve de protección y adorno para tapar los defectos, el hombre y la mujer deben proteger el honor y la moral mutua y, confortarse mutuamente con amor, apoyo y comprensión. No deben hacer  público sus defectos mutuos y deben guardar sus secretos. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) hizo gran hincapié en el bienestar de la mujer. Aconsejaba continuamente a sus seguidores a tratar a  sus esposas con amabilidad. Su propia conducta  hacia sus esposas constituye un ejemplo perfecto. He aquí algunos hadices: “El mejor de vosotros en cuestión de fe es aquel cuya conducta sea la mejor; y el mejor entre vosotros es quien mejor trata a su mujer”. “Ningún hombre musulmán debe guardar rencor a ninguna mujer musulmana. Si no le satisface determinada cualidad en ella, encontrará otra que le resulte agradable”. Planificación Familiar y Control de Natalidad El Corán recomienda un intervalo de dos años entre el nacimiento de cada hijo para permitir la recuperación física de la madre. (Véase Santo Corán, 31:15; 2:234). También recomienda la lactancia durante un período de dos años con este propósito. Se prohíbe el aborto como medio de control de natalidad, aunque se permite cuando peligra la vida de la madre. El control de natalidad está prohibido si se lleva a cabo por temor a una escasez de medios. También ha de tenerse en cuenta que el uso del control de natalidad para evitar la responsabilidad de la crianza del hijo anula uno de los objetivos primordiales del matrimonio. Esta actitud se opone al espíritu de la enseñanza islámica sobre el matrimonio. Poligamia Éste es el tema que mayor número de malentendidos origina respecto al Islam. El Islam permite la poligamia, es decir, tener más de una esposa al mismo tiempo, pero no lo alienta. De hecho, el Islam es la única religión que limita esta antigua práctica tan extendida. Las Enseñanzas anteriores permitían una poligamia sin límite ni restricciones. El Islam limita el número de esposas a cuatro y no fomenta su práctica. Dios dice:             “Pero si teméis no poder mantener la equidad, casaos sólo con una o con lo que posea vuestra diestra”. (Santo Corán, 4:4).             Si un hombre no puede quedar satisfecho con una sola mujer, es mejor para la sociedad que asuma la responsabilidad moral y financiera de una segunda esposa. Los amores secretos y el adulterio son un grave pecado, siendo la causa del declive moral de la sociedad.             La poligamia se convierte en una necesidad en ciertas circunstancias, pero sólo puede ser llevada a la práctica en ciertas condiciones y bajo ciertas restricciones. Un hombre puede contraer un nuevo matrimonio si su mujer está crónicamente enferma y se ve incapacitada para cumplir las obligaciones del matrimonio; cuando no puede tener descendencia, o, en ciertas condiciones en tiempos de guerra, cuando el matrimonio con viudas para el sustento de los huérfanos se convierte en una necesidad para proteger la moral de la sociedad. Cabe destacar, por otro lado, que las normas del Movimiento Ahmadía requieren que los ciudadanos áhmadis obedezcan las leyes del país en que residan, siempre que tales leyes no entren en conflicto con un expreso mandamiento divino. El Islam prohíbe la poliandria, es decir, que la mujer se case con más de un marido. La mujer que haya contraído matrimonio con un marido impotente, estéril o crónicamente enfermo, puede optar por el recurso del divorcio si considera que la situación es insoportable. Divorcio El Islam permite el divorcio, pero según los hadices, es uno de los actos más abominables ante la vista de Dios. De hecho, el procedimiento del divorcio está diseñado para permitir cualquier oportunidad de reconciliación. Bajo la ley islámica, el divorcio ha de ser pronunciado tres veces con un intervalo de un mes entre cada anuncio. Durante este intervalo, la esposa ha de permanecer en el hogar familiar (a menos que haya cometido adulterio), y se insta a ambos a una reconciliación. Si el divorcio se ultima, se ordena al marido a “despedirla con amabilidad”. Él es el responsable de mantener a sus hijos a nivel económico hasta que sean mayores de edad, así como de su mujer durante un período determinado (iddat) durante el divorcio. He aquí algunas razones aceptables para el divorcio en el Islam son: El adulterio. Sin embargo, se requiere el testimonio de cuatro testigos si el acusado lo niega. La negativa del marido de mantener económicamente a la familia. La negativa del marido a mantener relaciones conyugales durante más de tres meses. El abuso físico o sexual de la esposa o de los hijos. La incompatibilidad entre los esposos hasta el punto de que sus diferencias no puedan solventarse.       El divorcio puede ser iniciado tanto por el marido como la mujer. Si el marido inicia el divorcio, que se llama talaq, no debe reclamar ningún regalo entregado a su esposa. Si la mujer desea el divorcio (jula), debe restituir su dote. A ambos, el hombre y la mujer, se les permite contraer matrimonio de nuevo. Para más información Holy Qur ’an con comentario. Traducción & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1994. Capítulo 4. Holy Qur’an con comentario. 5 volúmenes. Traduc. & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1988. Capítulo 4º. Gardens of the Righteous. Hadiz (dichos del Santo Profeta). Traducción, Mohammad Zafrulla Khan. Ahmad, Maulana Sheikh Mubarak. Islam on Marital Rights. Reino Unido. Baveja Malik Ram. Woman in Islam. Nueva York 1981.Khan, Muhammad Zafrullah. Punishment of Adultery in Islam. Reino Unido. Fuente: “Pathway to Paradise”; Lajna Imaillah, USA Imagen: cortesía de Jeff Belmonte; Licencia Creative Commons CastidadDivorcioFamiliaMujer Anterior: La Mujer en el Islam Siguiente: El Velo Islámico (Hiyab) Tabla de contenidosIntroducción El Objetivo del Matrimonio en el Islam Conducta Prematrimonial La Selección de la Pareja y los Matrimonios Concertados Prohibiciones Relativas al Matrimonio La Ceremonia Matrimonial Islámica Relaciones entre Marido y Mujer en el Matrimonio Planificación Familiar y Control de Natalidad Poligamia Divorcio © 2020 Derechos de autor: Comunidad Musulmana Ahmadía Contacto × [contact-form-7 id="998" title="Modal contact form"] WhatsApp Facebook Twitter Telegram Viber Gmail Facebook Messenger Pinterest LinkedIn Share via Facebook Twitter Pinterest LinkedIn WhatsApp Gmail Viber Telegram Facebook Messenger Share via Viber Gmail Facebook Messenger Pinterest LinkedIn

La mujer en el matrimonio islámico

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